viernes, 23 de noviembre de 2018

Años después, ese algo se ha materializado en Ebers, ...


INVENTORES de Innovadores menores de 35 Latinoamérica: Facundo Noya, Abraham Espinoza, Ishtar Rizzo, Axel Gómez-Ortigoza, Felipe Gómez Antonio y Henrique Dianin

NotiMx, Noviembre 2018.- El MIT Technology Review en español premió a los “Innovadores menores de 35 Latinoamérica” en la Universidad Panamericana (UP) de Guadalajara, y puso de relevancia los proyectos de 35 jóvenes innovadores de menos de 35 años, tras 14 meses de trabajo entre más de 2 mil propuestas que concursaron bajo el lema “Sé parte del cambio que quieres ver en el mundo”.

Innovadores Menores de 35 LATAM, se realizó impulsado por MIT Technology Review en español, la Universidad Panamericana campus Guadalajara y Opinno, consultora global de innovación española y organizadora del evento, con el apoyo de Secretaría de Innovación del Gobierno de Jalisco, Santander, Nissan, Fleet Solutions, Aga, Amazon Web Services y otras importantes empresas.

INVENTORES
Estos innovadores crean tecnologías que permiten reimaginar cómo hacen las cosas.
Facundo Noya, 25
Argentina
Abraham Espinoza, 26
México
Ishtar Rizzo, 27
México
Axel Gómez-Ortigoza, 26
México
Inty Gronneberg, 34
Ecuador
Felipe Gómez, 25
México
Antonio Henrique Dianin, 32
Brasil

Facundo Noya
Ebers
Creó una plantilla inteligente para detectar la aparición de úlceras en los pies de las personas diabéticas.

Un paciente entró por su propio pie en un hospital un día y, dos semanas después, salió con una pierna amputada por debajo de la rodilla. Todo porque padecía diabetes y no se había dado cuenta de que se le había producido una herida en un pie. Facundo Noya fue testigo de esta dramática historia y ello le motivó a diseñar algo que supliera la falta de sensibilidad en las extremidades que sufren las personas con diabetes.

Años después, ese algo se ha materializado en Ebers, una plantilla inteligente que monitoriza cada pisada para prevenir que el usuario acabe sufriendo una amputación.

La diabetes conlleva la destrucción de los nervios sensitivos. Esta falta de sensibilidad hace que lo que una persona sin la enfermedad percibiría sin problemas, en un paciente diabético pase desapercibido si no se realizan exámenes visuales regulares. E incluso así, muchas veces las úlceras aparecen de modo subcutáneo, invisibles hasta que es demasiado tarde.

Ebers posee sensores de presión a lo largo de toda la suela y más agrupados en aquellas zonas donde normalmente se ejerce más fuerza al caminar. De esta forma, en cada paso, la plantilla recoge los datos de presión de estos puntos y los compara con el patrón normal del usuario, siendo así capaz de detectar cualquier desviación producida por la presencia inadvertida de un objeto extraño antes de que provoque una herida o la incipiente aparición de una úlcera.

Aparte de la presión, la plantilla mide también la temperatura y la humedad relativa, lo que sirve para detectar una inflamación en fase temprana”, explica Noya. El objetivo es medir cualquier cosa que sea indicativa de la posible aparición de una úlcera y avisar al usuario, que recibe una alerta en su teléfono mediante la app que recoge todos los datos generados por la plantilla.

Abraham Espinoza
SwineTech
Su sistema de monitorización de granjas porcinas reduce la mortalidad por aplastamiento de los cerdos.

Cuando una cerda madre se tumba en su celda en una granja porcina, siempre cabe la posibilidad de que con su enorme peso acabe aplastando a una de su crías. De hecho estos desagradables accidentes afectan en promedio a uno de cada nueve cerditos. Lograr evitarlos supondría no solo un beneficio para el animal que perece, sino también para los granjeros, que verían aumentar su capacidad productiva.

Abraham Espinoza ha desarrollado un sistema bautizado como SmartGuard para evitar estos incidentes. Aplicando un enfoque de Internet de las Cosas, inteligencia artificial y un wearable para las cerdas, su sistema reduce en una tercera parte las muertes por aplastamiento.

Cuando un cerdito es aplastado emite un chillido característico”, explica el joven mexicano. Para detectarlo y discernirlo del ruido ambiental normal en una explotación porcina, se instalan micrófonos en cada una de las celdas de la granja. Un algoritmo de machine learning entrenado para distinguir el patrón particular emitido por un cochinillo en apuros escucha las señales y, cuando detecta una de estas llamadas de auxilio comprueba qué micrófono detectó la señal y si el dispositivo portado por la cerda ha registrado un movimiento compatible con un cambio de posición. En caso afirmativo, se envía una señal a este dispositivo para que produzca una descarga de un impulso eléctrico de estimulación muscular, similar a los utilizados en rehabilitación terapéutica, con el objetivo de provocar un cambio en la postura de la madre y la liberación del cerdito atrapado.

En estos momentos la empresa está analizando los datos obtenidos en los pilotos realizados con la primera versión del sistema en varias granjas de EE.UU. En febrero de 2019 prevén sacar la segunda versión con mejoras introducidas a raíz de dicho análisis y empezar la comercialización a gran escala. Grandes productores porcinos de los tres países norteamericanos ya se han mostrado interesados en implementarlo.

Ishtar Rizzo
LIZA
Desarrolló un dispositivo de diagnóstico de clamidia que podrá mejorar la salud sexual de la población.

Más de 1 millón de personas contraen cada día una infección de transmisión sexual (ITS), según la Organización Mundial de la Salud. La mayoría de ellas no presenta ningún síntoma, lo que facilita su contagio, pero en algunos casos las consecuencias pueden ser nefastas. La clamidia, por ejemplo, la mayor parte de las veces cursa asintomática pero puede llegar a causar infertilidad. Conocer si se ha contraído esta enfermedad es el primer paso para tratarla –se cura con antibióticos – y evitar su propagación, pero lo habitual es no llegar al diagnóstico hasta no presentar síntomas.

La joven mexicana Ishtar Rizzo es cofundadora de LIZA, una startup que pretende contribuir a mejorar la salud sexual de la población mediante un dispositivo que hace más fácil y privado el diagnóstico de las ITS.

El diagnóstico de la infección por clamidia es relativamente sencillo, pero invasivo y en ocasiones doloroso, pues suele requerir obtener una muestra del epitelio del interior de las vías genitales. El dispositivo de LIZA presenta un innovador diseño que le permite recolectar cómodamente la fracción inicial de la orina y descartar el resto, sin necesidad de interrumpir la micción ni otras molestias. Esta muestra pasa en el propio dispositivo por varias membranas que logran concentrar las células epiteliales que hayan sido arrastradas junto con la orina, disgregarlas y detectar en su interior la presencia de la bacteria causante de la enfermedad.

La intención es crear un dispositivo que pueda comprarse en todas las farmacias, como una prueba de embarazo”, explica Rizzo. Así podría llegarse a un diagnóstico de forma rápida, indolora y sobre todo privada, algo que la joven mexicana valora especialmente.

En su opinión existe un estigma social sobre aquellas personas que acuden a una clínica a interesarse por su salud sexual; el uso de dispositivos personales como LIZA podría eliminar esta barrera en el diagnóstico de la clamidia y, en un futuro, probablemente otras enfermedades de similar naturaleza, como la gonorrea o la sífilis.

Axel Gómez-Ortigoza
Polybion
Su empresa fabrica nuevos materiales biológicos más ecológicos capaces de sustituir a los equivalentes derivados del petróleo.

Los materiales sintéticos tradicionales son muy tóxicos y poco sustentables en su uso y producción”. Así de rotundo se manifiesta Axel Gómez-Ortigoza, ingeniero biotecnólogo y fundador de Polybion. Su alternativa consiste en el desarrollo de nuevos materiales de origen biológico capaces de sustituir a los sintéticos en su uso actual.

Su empresa ha desarrollado tres de estos nuevos materiales hasta el momento: un sustituto de las espumas de los elementos aislantes y de empaquetado, Fungicel; un sustituto para los paneles de madera sintética, Lignum; y una alternativa a la piel sintética, Celium.

La clave de la innovación de Gómez-Ortigoza radica en el uso de microorganismos, tanto naturales como modificados genéticamente, para obtener nuevas sustancias en un proceso que fija carbono en vez de liberarlo a la atmósfera. Bacterias, levaduras y hongos se alimentan de desechos y producen materiales de alto valor.

El producto más avanzado es Fungicel, que reemplaza a espumas aislantes y que se comercializa en forma de paneles acústicos”, aclara el inventor mexicano. La empresa produce en la actualidad 2,000 de estas piezas cada mes, pero la intención es escalar la producción una vez finalice la ronda de captación de fondos de serie A en la que se encuentran.

Una de las ventajas de Fungicel es que es retardante a las llamas”, explica Gómez-Ortigoza. “Las espumas sintéticas son altamente inflamables y para evitarlo hay que añadir una serie de aditivos químicos que hacen aún más tóxicos estos materiales”, prosigue. Por el contrario, Fungicel hace que la combustión no se propague por el material gracias a su composición.

De Celium, otro de sus productos, el innovador destaca el carácter ecológico de su producción. No solo no hace falta sacrificar animales para obtener piel, sino que además su fabricación es neutra desde el punto de vista de las emisiones de gases de efecto invernadero, algo que no consigue ni el cuero ni sus alternativas derivadas del petróleo.

Inty Gronneberg
Ichthion
Desarrolló turbinas capaces de extraer los plásticos de los ríos y evitar que acaben llegando al mar.

Los mares y océanos se han convertido en un gran vertedero al que llegan toneladas de residuos plásticos que se acumulan e impactan la vida de la fauna acuática. Aunque tiremos al bote de basura o incluso al contenedor de reciclaje adecuado una botella de plástico, ésta puede terminar llegando al mar, entera o triturada en infinidad de fragmentos minúsculos, por la acción del viento y las lluvias. La concientización sobre este problema ha aumentado recientemente, pero acabar con los plásticos de un solo uso “es complicado y a largo plazo”, comenta el innovador Inty Grønneberg. “Se calcula que
se podría acabar con ellos para el año 2035, pero antes, en 2025, la cantidad de plástico usado se habrá triplicado con respecto a la actual”, explica.

Es por ello que este joven ecuatoriano, con familia de origen noruego y afincado en Reino Unido, cree que es necesario combatir la acumulación de estos residuos mediante su recogida del agua. Para ello ha creado Ichthion (antes Remora Marine), una empresa que desarrolla varios tipos de turbinas capaces de filtrar y recoger los plásticos de distintos tamaños presentes en las aguas fluviales y evitar que acaben llegando a los océanos.

El problema es la falta de tecnologías de reciclaje en zonas menos desarrolladas de Asia”, explica el inventor. “Esto hace que haya tal cantidad de plásticos que pasen desde los vertederos a los ríos y de ahí al mar”, prosigue. Su solución: unas turbinas que puedan ser instaladas a bordo de las embarcaciones que recorren estos ríos y así, mientras realizan su quehacer habitual, proceden a limpiar la vía fluvial de los residuos plásticos en suspensión.

A diferencia de un filtro pasivo, los diseños de Ichthion extraen energía del flujo de agua a través de la turbina, que es utilizada para extraer los restos plásticos de los filtros y acumularlos. Esto permite que aumente su eficiencia en la recogida de residuos, siendo capaces de recolectar 80 toneladas por día en uno de sus modelos, el Azure, frente a las siete que logran los diseños más eficientes usados hasta ahora. “Un Azure en un río serviría para suministrar una planta de reciclaje, haciendo viable su construcción en lugares donde ahora no las hay por este motivo”, señala el joven inventor.

Felipe Gómez
FGC Plasma Solutions
Sus turbinas más eficientes harán que los vuelos en avión emitan menos gases de efecto invernadero.

Mientras que muchos niños y adolescentes sueñan con viajar en cohete, otros van un paso más allá y se convierten en ingenieros aeronáuticos. Es el caso de Felipe Gómez, cuya pasión por la propulsión lo llevó a defender su proyecto de ciencias en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería de Intel. En el vuelo de vuelta, su mentor le preguntó: “¿Te imaginas que en 10 años todos los aviones son más eficientes gracias a algo que hayas inventado tú?”.

Gómez ha continuado trabajando con ese objetivo y hoy esa idea de hacer más eficiente el vuelo está un paso más cerca gracias a su invención. Se trata de un nuevo diseño de las turbinas de los propulsores que permite utilizar el plasma para la combustión del combustible, haciéndolo de una manera más eficaz que los modelos existentes.

En la combustión normal, el combustible está formado por moléculas grandes que se rompen poco a poco en otras más pequeñas, pero el proceso requiere cierto tiempo, mientras que si se usa plasma, se utiliza un chorro de electrones para romper las moléculas de combustible en fragmentos más reactivos”, explica Gómez. Sin embargo, las ventajas no podían compensar hasta ahora los inconvenientes de integrar el sistema de plasma en el inyector del combustor de una turbina.

Su diseño hace frente por primera vez a estos problemas y ha sido testado satisfactoriamente en el centro de investigación Glenn de la NASA, en EE.UU., donde Gómez ha obtenido financiación del Departamento de Energía del Gobierno para proseguir con sus investigaciones. Aún faltan entre cuatro y cinco años antes de que la tecnología de Gómez sea empleada en vuelos reales, pero cuando llegue a ese punto supondrá un ahorro de entre un 1% y un 5% en los vuelos domésticos, que son los que en proporción más combustible gastan en los periodos críticos en los que el nuevo diseño es más eficiente.

Un ahorro tan aparentemente modesto, llevado a la escala que supone la industria de aviación, puede tener un impacto significativo tanto en su reducción de costes como en la disminución de sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Henrique Dianin
Project Company
Desarrolló y construyó un robot de telepresencia especializado en la asistencia al personal sanitario.

En un episodio de la comedia The Big Bang Theory, uno de los protagonistas, Sheldon, decide crear un robot para que le supla en sus quehaceres diarios y evitar así el contacto directo con otras personas. Al verlo, el joven brasileño Antonio Henrique Dianin pensó que él podría beneficiarse mucho también de algo así, por lo que se puso manos a la obra. De esta manera nace la primera versión de R1T1, un robot de movimiento autónomo o controlable en remoto que sirve de avatar para una persona ubicada en otro lugar.

Una vez desarrollado el robot para uso personal, Dianin comenzó a pensar en las posibles aplicaciones útiles de semejante aparato y decidió enfocar su desarrollo en el sector de la atención sanitaria. En la actualidad R1T1 se utiliza en distintos hospitales de Brasil como asistente del personal médico en multitud de situaciones, desde operaciones de trasplante de órganos a terapias para niños enfermos.

Cada hospital utiliza el robot de una manera distinta”, comenta el joven inventor. “En los cuatro años que lleva en uso en seis centros sanitarios, ha sido utilizado en cirugías, unidades de vigilancia intensiva, para la rehabilitación de pacientes o como agente para telemedicina”, enumera Dianin.
Además de la capacidad de servir de vehículo para la telepresencia, el robot ha incorporado una gran cantidad de funcionalidades. Dotado de inteligencia artificial para su movimiento autónomo, también dispone de la capacidad de procesar lenguaje natural, por lo que puede usarse como vehículo para un chatbot que entienda las necesidades de los pacientes y pueda ofrecer la respuesta adecuada.
Su conectividad le permite comunicarse con el equipamiento médico y los sistemas informáticos de gestión hospitalaria, por ejemplo para acceder al ecógrafo mientras que el médico realiza una exploración y mostrar en su pantalla las imágenes.

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